Kenshi Surdoi
-Capitulo 1: El secuestro-
Rin POV
Doce años habían pasado desde aquel suceso. Kiyoteru me ayudó a escapar de ese lugar mientras yo estaba dormida. Hoy en día vivo en un pequeño apartamento en el centro de Tokio. Estudio en el instituto Vocaloid y trabajo a tiempo parcial en un Maid café. No gano una fortuna, pero lo suficiente para comer y de vez en cuando permitirme algún lujo.
Respecto a lo ocurrido aquella noche, lo único que me explicaron los licántropos, fue que Japón se dividía en tres ‘’especies’’ humanos, licántropos y vampiros. Mis padres al igual que Kiyoteru, eran hombres lobo. Yo soy una humana a la que mis padres biológicos abandonaron. Yuma y Taku; mis padres adoptivos, me encontraron y me acogieron en su caso. Los vampiros y los licántropos son enemigos naturales, por lo que ese grupo de vampiros debieron que mis padres eran vulnerables estando solos en esa casa. Desde ese día los licántropos me han enseñado auto-defensa contra vampiros, por si acaso me cruzaba con alguno, poder matarlo o por lo menos escapar viva de el.
Aquel que me dio mi madre, es un amuleto que permite tele transportarte a cualquier lugar que desees, solo tienes que pensar en ello y te llevará a donde quieras. Mi madre aquella noche pensó en el lugar donde estarían sus amigos licántropos, gracias a el aun sigo viva.
Los hombres lobo han sido muy amables con migo, sobretodo el hijo menor de Kiyoteru; Dell Honne. Desde aquella noche hemos sido muy buenos amigos. El siempre me apoyaba en todo lo podía. Tiene una hermana mayor, Haku Honne, son polos opuestos, creo que con eso lo digo todo.
También conocí a Gumi, Gumo (quienes a pesar de su gran parecido, no son hermanos, si no pareja), los hermanos Kasane; Ted y Teto, Lily y León (no solo son pareja, sino que además están prometidos.) Todos ellos son licántropos, a pesar de que soy la única humana de todo el mundo que lo sabe. Me siento afortunada.
Ahora mismo estoy en mi casa tirada sobre la cama (puesto que es domingo no tengo que ir l instituto ni trabajar) mientras escucho música a la vez que canto. Estoy realmente aburrida. De pronto el mi móvil empieza vibrar en el bolsillo de mi sudadera. Miro el identificador de llamadas en la tapa. Es Dell. Sin pensármelo dos veces pongo el móvil en mi oreja y contesto.
-¿Dell?- pregunto para estar seguirá de que es él quien llama.
-¿Rin?-grito, casi me deja sorda- ¿Eres tu?- pregunto impaciente, parecía que no estaba para bromas.
-Claro que soy yo ¿Quién si no?- comente confusa, nunca había visto a Dell tan alarmado.
-¿Dónde estas?- paría que en cualquier momento fuese a darle un infarto.
-En mi casa, donde sino- ahora era yo quien esta confusa. Un suspiro se escucho al otro lado del teléfono.
-Esta bien… no te muevas de ahí- Antes de que pudiera decir nada más colgó el auricular.
-Muy bien Dell- dije para mis adentros- Has conseguido asustarme.
Me dispuse a volver a no hacer nada encima de la cama, cuando un grito proveniente de la calle llamo mi atención. Era agudo por lo que debía pertenecer a una mujer. Sin dudarlo cogí mi móvil y un par de cosas anti-vampiros (por si acaso) a salí ni lenta ni perezosamente de mi apartamento. De un salto salte todas las escaleras, suerte que estaba en un primero. Al salir a la calle me dirigí hacia donde había resonado el grito, crucé la calle y me metí por un callejón oscuro. Tenía el presentimiento de que nada bueno saldría de todo esto.
-¿Hola?- pregunte a la nada- ¿Hay alguien hay?- me adentre más en el callejón. A pesar de que solo son las cuatro de las tarde, estaba realmente oscuro. Cuando estaba apunto de llegar al final, pude vislumbrar una sombra a lo lejos. Mientras me acercaba lentamente, me pude dar cuanta de que aquella sombra era en realidad un hombre. Poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad y pude ver con más claridad a aquel individuo. Era un chico de aproximadamente mi misma edad; es decir 16. Su pelo era rubio y estaba recogido en una pequeña coleta en lo alto se su cabeza. Estaba de espaldas a mí por lo que no pude ver totalmente su rostro. Miré a ambos lados en busca de la mujer que anteriormente había gritado, pero allí no había nadie más que el rubio y yo. Un poco confusa decidí preguntarle a aquel chico.
-Esto…- comencé a decir, lo que produjo que el rubio se girase a verme. Hay fue cuando pude con claridad su rostro. Varios mechones rubios caían sobre sus ojos azules celestes, muy parecidos a los mismos, pero aun así diferentes. Tenía una expresión de sorpresa, supongo que por el hecho de verme allí. Su cara se me hacia muy familiar.
Entonces fue cunado se dio cuento de todo; de donde había a aquel rubio anteriormente. Aquella sombría noche, donde toda la posible felicidad que podría haber tenido fue extinguida por un grupo de vampiros, y el era uno de ellos. Uno de los asesinos de sus padres, un vampiro. Cualquier persona en mi lugar hubiera escapado de allí pero yo no, no estaba asustada en absoluto. Si algo había aprendido en estos últimos doce años había sido como defenderme de un vampiro, y ahora iba a poner en practica todo lo aprendido.
-¿Quién eres?- me pregunto el vampiro. No le respondí, estaba demasiado concentrada en pensar como atacarle y devanarle el cuello de un solo golpe. El rubio comenzó a acercarse a mi.- No sabes que es peligroso que una señorita este sola en un lugar oscuro como este. Alguien podría hacerte daño.- Una sonrisa malévola se hizo presente en su cara. Yo no lo pude aguantar más y le respondí de la manera mas ruda y fría posible.
-Aquí el único que pudría hacerme daño eres tú.- el chico pareció realmente sorprendido, pero aun así siguió acercándose - No te me acerques.-
-¿Por qué? No muerdo- ahora era yo la sorprendida.
-Je…- reí lo mas falsamente que pude-Tiene gracia que un vampiro eso.- el chico (si es que se le puede llamar chico) se detuvo en seco al escuchar lo que acababa de decir. Estaba más sorprendido que antes, si eso era posible.
Se paro en seco y me miró de arriba abajo con cara de susto. ¡Lo conseguí! ¡Conseguí que no se me acercase! Me merezco una medalla.
-¿C-com.…?- intento decir, pero le interrumpí.
-No se como de estúpidas hayan sido tus ‘’presas’’ pero te puedo asegurar dos cosas; una no soy ninguna ignorante y dos yo no soy tu ‘’presa’’.- Sin que se diera cuenta, saqué del bolsillo trasero de mi pantalón una daga, pequeña, pero suficiente para poder escapar de él si conseguía clavársela. Aproveche que estaba en estado de shock para lanzarle la daga como si de un dardo se tratase, para mi mala suerte, reacciono y lo esquivo a tiempo.
Estaba dispuesta a lánzale otro, pero cuando esta a punto de soltar el cuchillo, desapareció. No sabía que los vampiros se evaporasen. Mire en todas direcciones, pero no encontré nada, solo un gato resiguiendo a un ratón. Suspire aliviada. Se había ido, o eso crea, cuando me disponía a dar medía e irme del lugar, sentí como era empujada y acorralada contra la pared de uno de los edificio que había en aquel callejón. Cerré mis ojos al sentir el imanto de la pared. Note un pinchazo agudo en mi cabeza, noté como un líquido caliente recorría mi cabeza hasta mi cuello. ¿Tan fuerte me había golpeado que me había abierto la cabeza? Abrí lentamente y pesadamente los ojos, para encontrarme con el rostro del ser que ahora mismo, odiaba can toda mi alma. Intenté soltarme, pero las fuerzas empezaron a abandonarme. Ese golpe me había a afectado realmente. Estaba comenzando a sentir nauseas y los mareos se hicieron presentes, mi vista comenzó a nublarse, hasta que finalmente, no lo soporté más y me desmaye. Antes de perder el conocimiento totalmente, pude escuchar como una voz me llamaba a los lejos. Yo conocía aquella voz era…
Dell POV
En el clan corría el rumor de que los chupasangres habían vuelto a la ciudad. Si eso era cierto solo podía significar una cosa, Rin estaba en peligro. Tan pronto como me entré de ese rumor telefoneé a mi amiga. Solo para asegurarme de que estaba bien. El teléfono sonó una, dos, tres veces… puede que este lejos del teléfono, cuatro cinco… a lo mejor no lo escucha, seis, siete, muy bien me está empezando a preocupar, ocho, nueve, OK esto no es normal, ahora mismo me voy para allí. Cuando estaba apunto de colgar una voz al otro lado del teléfono me lo impide.
-¿Dell?- pregunto aquella voz que yo me conocía tan bien.
-¿Rin?-grito con todas mis fuerzas- ¿Eres tu?- solo para asegurarme.
-Claro que soy yo ¿Quién si no?- Era realmente obvio, pero así me sentí más tranquilo.
-¿Dónde estas?- Pregunta realmente tonta por mi parte, si la estaba llamando a su casa ¿Dónde demonio iba a estar?
-En mi casa, donde sino- suspiré aliviado. Al asegurarme de que Rin estaba a salvo, es como si me hubiera quitado un peso de encima. Pero aun así no me sentía del todo tranquilo por lo que decidí ir a comprobarlo con mis propios ojos.
-Esta bien… no te muevas de ahí- Antes de que pudiera decir nada colgué el auricular del teléfono y salí de mi casa para dirigirme apartamento de la rubia. Saqué mi moto del garaje y salí hacia mi destino a toda velocidad. Si era verdad que los vampiros habían vuelto a la ciudad, no quería arriesgarme.
*
*
*
Tras veinte interminables minutos de conducción temeraria, llegue a casa de Rin. Subí las escaleras a toda prisa y toque el timbre. Esperé a que me abriese, pero no sucedió nada. Volví a picar, esta vez con más fuerza, nada. Está vez me decidí por tocar con mi puño.
-Rin, ¿estas hay? Soy Dell.- dije a la vez que golpeaba la puerta. Pero nadie contesto.-Rin, si esto es una broma, no tiene ninguna gracia.- silencio absoluto.
-Si busca a la señorita Kamisaka, salio corriendo escaleras abajo, hace más o menos quince minutos.- dijo una voz a mis espaldas, era el señor Makiguchi, el vecino de Rin.
-¿Sabe a donde fue?- le pregunte al anciano.
-No, no me dio tiempo a preguntarle, salio disparada hacía la calle.-
-Gracias de todos modos.- me despedí y salí como una bala del edificio. En estos casos es muy útil ser un licántropo, ya que tienes el olfato tan desarrollado como un perro. Disimiladamente empecé a olfatear, costo trabajo ya que había cientos de olores en esa calle, pero logré detectar el de Rin, se dirigía hacia un callejón. Esta chica, ¿Es que no sabe que no hay que meterse en callejones oscuros? Al llegar al callejón, casi me da un infarto. Rin estaba sobre la pared de un edificio, siendo agarrada por las muñecas por nada más y nada menos que Len Kagamine. Uno de los siete vampiros, que mataron a Yuma y Taku, los padres de Rin. Según había informado, ero uno de los más peligrosos. Era muy rápido y fuerte y el veneno en sus colmillos podía transformarte en uno de ellos en menos de una hora. Tenía que tener cuidado. Entonces me fije en Rin. Estaba chorreando sangre por toda su cabeza. Al verla en ese estado perdí el control, ¡Ese monstruo la había herido y no se lo iba a perdonar! Estaba muerto.
-¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN!- grite con todas fuerzas mientras saltaba contra el individuo. En pleno salto me convertí en lobo. Cuando estaba a punto de caer sobre el y partirle el cuello. Me sonrío como si le hubiese contado un chiste. Eso solo consiguió enfadarme más, en el momento en el que mis zarpas estaban a un centímetro de su cara, desapareció dejándome con las ganas de matarlo. Y mis ganas aumentaron al descubrir, que se había llevado a Rin.
Kenshi Surdoi
-Prologo-
Era una noche y fría en la capital de Japón. A las afueras de la ciudad había una pequeña casa. Estaba dividida en dos partes, en la superior, las habitaciones y el cuarto de baños, y en la inferior el salón, la cocina y un aseo.
En una de las habitaciones, una rubia de cuatro años y medio, dormía plácidamente en su amplia cama. Era una habitación amplia con un escritorio y una silla de estudio; situadas a una esquina de esta. La mesa estaba repleta de juguetes y peluches, al igual que la cama de la pequeña. La puerta estaba situada al fondo de esta. La cama, en la esquina contraria al escritorio. Era una cama enorme, en ella podrían dormir cómodamente cuatro personas sin tocarse en toda la noche.
La rubia dormía con un camisón blanco de tirantes, no mas largo de la rodilla, tenía unos volantes en la parte superior y unos lacitos en la inferior.
Estaba durmiendo plácidamente hasta que, un estruendo en la parte inferior de la casa la despertó. Era el sonido de cristales rotos, madera partiéndose y fuertes pisadas. Acto seguido, una mujer morena de ojos castaños apareció por el umbral de la puerta. Tenía aspecto desaliñado, probablemente por el hecho de que acababa de despertarse. Sin duda alguna era la madre de la pequeña.
-¿Rin?...-la llamo alarmada- Rin tienes que irte de aquí.-
-¿Mama?... ¿Qué ocurre?... ¿Y papa?- pregunto la rubia confusa.
Su madre, ignorando sus preguntas la copio en sus brazos y salio galopando de la habitación como alma que se lleva el diablo. Corrió escaleras abajo, las cuales conectaban ambas partes de la casa. A mitad de trayecto, freno en seco. La niña que respondía al nombre de Rin, se encontraba de espaldas, por lo que no podía ver lo que pasaba en frente de ella, pero al notar que su madre había frenado, se atrevió a girarse.
-¿Mama? ¿Qué…?- pregunto a la vez que se volteaba, cuando giro completamente, pudo ver el por que del estado de shock de su madre. Lo que vio a continuación, crearía una herida en su corazón que no se curaría con facilidad.
Sangre, sangre por todos lados; pared, suelo, techo, muebles…En el suelo, inmóvil se encontraba el padre de Rin. Otro hombre y una mujer estaban a ambos lados de la victima. Ambos tenían alrededor de 35 años, pelo rubio. Estaba oscuro, por lo que no pudo distinguir el color de sus ojos. También tenían manchas de sangre por todo su cuerpo, pero sobretodo por la boca. Un trueno ilumino la habitación, entonces la rubia, pero apreciar más detalles. Sus brillantes ojos tenían un color carmesí realmente intimidantes, y un par de colmillos blanquecinos se asomaban por el borde de su boca. Al instante supo de qué se trataban, vampiros. Al darse de ese ‘’detalle’’ lanzo un grito ahogado, cosa que no pasó desapercibida por ambos individuos, quienes de giraron para de que se trataba. Al verla su rostro pasó de tener un aspecto sombrío a uno de sorpresa y esperanza. ¿Quién sabe por qué?
-Rin- Hablo la vampiresa al mirarla. Su voz era suave y transmitía calidez a la vez que dolor. Su madre, hasta entonces en estado de shock, reacciono al escuchar el nombre de su hija. Apretó a l a pequeña más contra su pecho y gruño a los individuos como si de un perro se tratase.
-No os atreváis a acercaros a ella- le amenazo con una mirada fulminante. Ninguno de los dos le presto atención y siguieron acercando se a ellas. ¡No os acerquéis!- rugió con todas sus fuerzas.
En un acto rápido pasó a la niña en el suelo y se abalanzó contra la pareja de vampiros, en pleno salto, se transformo en un enorme lobo dorado. Tenía nos grandes ojos marrones y dos afilados colmillos capaz de desgarrar cualquier cosa.
Ahora era Rin quien estaba en estado de shock. Acababa de ver a su padre asesinado por unos vampiros… ¿y ahora resultaba que su madre era una mujer lobo? ¿Qué era eso? ¿La saga crepúsculo?
Mientras observaba como su madre batallaba por su protección, la pequeña no pudo evitar sentir miedo, intento huir, pero era inútil, estaba totalmente estupefacta, apenas podía respirar, aun no podía creerse lo que estaba ocurriendo.
La batalla entre la licántropo y los vampiros continuaba, parecía que la madre estaba débil, puesto que su marido había fallecido. Aun así no iba a permitir que se llevasen a Rin.
Como si las cosas no fuesen suficientemente difíciles, varios vampiros más surgieron de entre las sombras y rodearon a la loba. Eran cinco más, tres chicos y dos chicas. Uno de los chicos era rubio de ojos azulados, aparentaba tener alrededor de 16 años, su cabello estaba recogido en una pequeña coleta, otro de los tres, tenía tanto el pelo, como los ojos azules, parecía ser un par de años mayor que el rubio. El último, tendría la misma edad que el azulado. Su pelo morado, estaba suelto a excepción de una pequeña goma al final de este. Sus ojos eran aguamarina. Por otro lado, ambas chicas parecían tener la misma edad, unos 16. La primera tenía una larga melena aguamarina recogida en dos grandes coletas a cada lado de su cabeza. La otra tenía el pelo corto, color café. A pesar de que seguía oscuro, Rin pudo ver a la perfección todos sus rostros, cosa no olvidaría en su vida.
En cuestión de segundos, la rodearon, dejándola sin escapatoria alguna. La mujer, al verse rodeada, supo que no había nada que hacer, estaba en total desventaja, si intentaba luchar la matarían y si no luchaba, también. Estaba acabada de todas las maneras posibles. Volvió a su forma humana para reconocer su derrota y enfrentar se a su ‘’castigo’’. Los vampiros sacaron sus colmillos, preparados para atacar.
-Antes de que empecéis…-intervino viendo lo que se le venía encima.-…quiero despedirme de mi hija…-
-No es tu hija- repuso la vampiresa rubia, la cual había matado al padre de Rin minutos antes, junto a su compañero.
-La he criado durante cuatro años, ceo que tengo derecho a llamarla mi hija- rebatió la licántropo.
La vampiresa y ella se entablaron en una discusión épica sobre la pobre niña, la cual en esos momentos, intentaba analizar todo lo ocurrido. El resto de vampiros veían expectantes la lucha de palabras. Tras veinte largos minutos de discusión, uno de los vampiros intervino, para ser concretos, el peli-azul; concediéndole permiso para dedicarle unas últimas palabras a su hija.
A paso rápido y decidido, se dirigió hacia su hija, la cual aun estaba inmóvil mirando a algún punto indefinidido de la habitación. Cuando su madre llego a su lado, la abrazo como su no hubiese mañana, cosa que ella sabia perfectamente que no iba a tener.
-Rin- intento sonar lo más serena posible, pero su voz se quebró.-S-siento mucho todo esto, espero que algún día puedas perdonarme- la mujer no pudo soportarlo más y rompió en llanto.
-¿Mama? ¿Qué sucede? ¿Por qué te disculpas?- pregunto la pequeña rubia. Antes de que pudiera decir nada, la mujer saco algo de su bolsillo; era una cadena de plata, de ella colgaba un colgante en forma de lobo, se la puso a su hija alrededor de su cuello.- Quiero que tengas esto, te ayudara a escapar- continuo en un susurro casi inaudible, aun mantenía la cadena sujeta entre sus manos, como si temiera que al soltarla se evaporase.- Te llevara a un lugar, cuando llegues, pregunta por Kiyoteru Honne, enséñale este colgante y el te ayudará.- hizo una pausa y la miró a los ojos- Pase lo que pase, quiero que olvides todo lo que has visto aquí y que lleves una vida totalmente normal y feliz y recuerda que tu padre y yo te quisimos, te queremos y te querremos pase lo que pase.- puso sus labios en su frente, una lágrima rodó por la mejilla de la rubia.
Lo último que vio Rin de esa habitación fue como su madre soltaba la cadena, tenia varias lagrimas en sus ojos, pero a pesar de eso, sonreía con nostalgia y tristeza. Pudo ver como varios vampiros se acercaban rápidamente a ella, con un gesto alarmado.
Acto seguido estaba en medio de un oscuro y siniestro bosque. No podía ver mucho, puesto que aún era de noche. Estaba sola, asustada y tenia frío, su expresión era de una asustada y horrorizada por los recientes acontecimientos. Tenia el colgante fuertemente sujeto entre sus manos.
-Ma-mama- tartamudeo a punto de derrumbarse. Algo la detuvo, una enorme sobra asomo de entre los arbustos, detrás de esta había otras cinco figuras. Un rayo cruzo el bosque, dejando al descubierto las enormes figuras, eran lobos, pero no lobos cualesquiera, eran enormes. Sin duda eran licántropos, al igual que la madre de la rubia. Los ‘’animales’’ rodearon a la rubia a paso lento, lo cual intimido más a la pequeña.
Rin no había estado tan aterrada en su vida. Entonces recordó las palabras de su madre:
- Este colgante te llevara a un lugar, cuando llegues, pregunta por Kiyoteru Honne, enséñale este colgante y el te ayudará.-
- ¿K-Kiyoteru... Honne?- pregunto dudosa. Los hombres lobo se miraron entre si dudosos. Tas varios minutos de miradas inquietantes, uno de ellos dio un paso al frente. Tenía un pelaje plateado y ojos ambarinos. Una voz grave perteneciente a un hombre resonó en la cabeza de Rin.
-‘’Quien eres y que haces en nuestro territorio’’- dijo. Aquella voz pertenecía al lobo plateada; aquel debía de ser Kiyoteru.
-Y-yo..- titubeo indecisa.- …Enséñale este colgante y el te ayudará- la voz de su madre hizo presente en su cabeza. Lentamente fue retirando la cadena de su cuello. Los lobos la miraban curiosos, pero alarmados por lo que podría pasar. Cuando terminó de quitárselo, se lo extendió al licántropo plateado. Este lo miro confuso; al darse cuanta de lo que era miro alarmado a sus amigos. Antes de que la rubia pudiera ni siquiera donde estaba, cuatro de los cinco hombres lobos desaparecieron por la espesura del bosque. El lobo restante se quedo donde estaba, era plateado al igual Kiyoteru, solo que sus ojos eran color escarlata. La miro curioso y poco a poco se fue acercando a ella, la rubia al notar esto retrocedió nos pasos.
-‘’Tranquila’’- retumbo una voz de aquel licántropo en su cabeza, al contrario que la de Kiyoteru; esta esa más suave y tranquila. Parecía ser de alguien joven.-‘’No te haré daño.’’ Continuo. Este siguió acercándose, pero esta vez, la niña no se movió. Cuando estuvieron frente con hocico, posó su cabeza en el hombro de esta, como si quisiera abrazarla. Rin, al sentir este contacto no se asusto, al contrario, le correspondió el abrazo. No sabia por que, pero cerca del lobo plateado se sentía segura y protegida. ‘’Ya estas a salvo’’- fue lo ultimo que escucho antes de caer en los brazos de Morfeo. Estaba agotada y sin fuerzas, había sido una noche demasiado agotadora y llena de emociones para una niña de tan solo cuatro años. Desde esa noche, la vida de la rubia cambiaría por completo, pero eso no lo descubriría pasados varios años.
Continuara…
N/A- Kenshi surdoi sugnifica literalmente colmillo afilado
Capitulo 4 -¿Cómo que no?
No se si estaba furiosa, avergonzada o dolorida, pero el caso que estaba más pálida que la niña del exorcista. Tenía que encontrar al Len y conseguir respuestas. Me había quedado intrigada. ¿Seria verdad lo que dijo Miku? ¿Que fue lo que me dijo le al oído? ¿Qué ocurrió aquella tarde en la playa? Hay mi madre, parezco el narrador de dragón Ball solo falta un zoom alejado y que diga ‘’lo descubriremos en el siguiente capitulo’’. Tengo que dejar de ver series infantiles…
Salí del lugar a toda prisa, dejando a una Miku sorprendida. Tenia que encontrar a Len. No podía ser verdad, yo no podía haber besado al pervertido primo de Kaito. Me dirigía a toda prisa hacia la clase, el último lugar donde había visto al rubio. Cuando llegue aun seguían los dos en la misma posición; Len en estado de shock y Kaito evitando que se desmayara. Cuando me asomé por la puerta el chico reaccionó, o por lo menos parpadeó.
-Kaito, puedes dejarnos a solas un minuto- pedí al peliazul. Mi amigo se limito a asentir y a salir por la puerta. El chico seguía posición de hace 20 minutos. Se produjo un silencio incomodo. Me estaba empezando a preocupar.
-¿Estas bien? Respira- dije acercándome a el.
-¿Lo has recordado ya?- dijo poniendo una cara de ilusión.
-No,-puso cara de decepción- pero Miku me contó.- volvió a poner una cara de esperanza y felicidad. Enserio este chico me asusto. ¿Acaso era bipolar o que?
- ¿Y… que te contó?- dijo divertido. Le conté con pelos y señales lo que Miku me había dicho. Al final de mi relato me miro con tristeza (otra vez).
-¿Qué?- pregunte.
-¿Ya está?- ¿Como que ya esta? ¿Acaso había más? Me estaba empezando a preocupar de verdad.
-¿Como que ya esta?- dije un poco asustada.
-¿No te dijo nada más?- esto de responder a preguntas con más preguntas no me acaba de convencer.
-No, eso es todo, y ahora ¿Podrías contarme los momentos omitidos de la historia?- Mi miro indeciso por unos minutos.
-¡No!- respondió al fin.
-¿Cómo que no?- respondí furiosa, era realmente idiota, no me creo que estuviera saliendo con el.
-Quiero que te acuerdes tu misma- sonrío divertido, antes de que pudiera decir algo más sonó la campana, anunciando el comienzo de las clases. Este iba a ser un curso muuuy largo.
Capítulo 3
‘’Pasado Olvidado’’
Podríais explicarme por que debería conocer a Len Kagamine.
-¿Realmente lo has olvidado?- otra pregunta tonta, lógicamente, si no, no diría nada integilentes.
Se produjo un silencio verdaderamente incomodo, solo saltaban lo grillitos de fondo. Al fin Miku de decidió a hablar.
-Rin, ven, tenemos que hablar- mi amiga verdosa me condujo hasta el lugar más alejado del patio, nos sentamos en un banco cercano y comenzó a hablar mientras sostenía mis manos entre las suya- Rin, sinceramente, no se como no se como no te puedes acordar de ello-comenzó.
-¿Olvidarme de que? Exactamente.- Miku suspiro.
-Creo que tienes amnesia-dije pensativa.
-Miku no digas estupideces-
-¡lo digo enserio!, no me puedo creer que lo hayas olvidado-
-Miku, deja de repetir siempre lo mismo y cuéntame que es lo que debería recordad de una buena vez- dije ya cansada del mismo tema una y otra vez. Todavía no se que es lo que pasa, no único que se es que nadie se cree que lo aya olvidado.
-Este bien…, te lo contare- dijo. Por fin- ¿por donde empiezo?- a este ritmo voy a necesitar dos libretas para mi lista de preguntas tontas.
-MMM… pues que tal… ¡POR EL PRINCIPIO!- rugí cansada de todo esto. Miku es muy buena amiga, pero hay veces que me sorprende lo centuria que puede llegar a ser.
-Jeje, cierto- río nerviosamente- Hace mucho tiempo, en un lejano lugar…-
- Miku…-dije harta.
-¿Si?-pregunto la peliverde curiosa
-No tengo tres años- dije serenamente seria.
-Lo siento-puso los ojos en blanco- Todo empezó hace cuatro años, concretamente en verano. Aquel día era muy soleado y caluroso, habías quedado Kaito, tu y yo para ir a la playa. Cuando llegamos, Kaito nos estaba esperando junto a una sombrilla. Estaba con un chico rubio de ojos azules, llevaba un bañador amarillo de plátanos,- río al recordarlo-fue muy cómico. Kaito nos dijo que era su primo segundo, Len Kagamine, que había venido a pasar las vacaciones de verano con el, puesto que el vivía en Nueva York. Creo que cuando os mirasteis a los ojos casi te desmayas.- ¿¡Q-QUE YO QUE?!-Pasamos la tarde juntos, mejor dicho, pasaste la tarde con Len. Desaparecisteis hacia las seis y media, con la excusa de que ibais a comprar un helado- madre mía que precisión - al cabo de una hora re-aparecisteis los dos cogidos de la mono y curiosamente sin helado-me ruborice como un tomate, no quiero ni imaginarme lo que ese pervertido, habría hecho a una inocente niña de 12 años, estando solos- estabais muy acaramelados- una corriente eléctrica recorrió mi espalda- desde ese día salisteis muy a menudo, casi no te vi en todo el verano. Recuerdo a la perfección el 31 de agosto- cambio su expresión alegare por una triste-fue el día que Len.-hizo una pequeña pausa, fueron los tres segundos más largos de mi vida-Estabas destrozada- puse una expresión sorprendida y ¿dolorida? ¿Por que?, si ni siquiera me acuerdo.-acompañamos a Len al aeropuerto, cuando lo llamaron para subir a bordo se acerco a ti y te dijo algo al oído que no logre comprender. Hay ya no aguante y literalmente le lanzarte a por sus labios.-MIERDA, MIERDA, MIERDA, MIERDA, MIERDA, MIERDA, MIERDA, MIERDAAAA…. Ahora entiendo por el pervertido se tomaba tantas confianzas con migo.
No se si estaba furiosa, avergonzada o dolorida, pero el caso que estaba más pálida que la niña del exorcista. Tenía que encontrar al len y conseguir respuestas. Me había quedado intrigada. ¿Seria verdad lo que dijo Miku? ¿Que fue lo que me dijo le al oído? ¿Qué ocurrió aquella tarde en la playa? Hay mi madre, parezco el narrador de dragón Ball solo falta un zoom alejado y que diga ‘’lo descubriremos en el siguiente capitulo’’. Tengo que dejar de ver series infantiles…
CAPÍTULO 2
‘’¿TE CONOZCO?’’
-¿Rin…Minamiya?-pregunto con una sonrisa pícara en su rostro.
Vale. Ahora si que me estaba asustando.
-¿Te conozco?- pregunte más confundida que después de descubrir que Neru era mi prima (fue uno de mis muchos traumas infantiles).
-¿No te acuerdas de mi? Soy yo… Len- vamos a ver. Si te he preguntado si nos conocíamos, será por que no me acuerdo o no te conozco. Voy a hacer una lista de preguntas tontas, la voy a incluir junto con la de:
-¿Cuántos años tienes?
-14
-¿para quince?
-No para 16.
Que preguntas, pero como soy una buena chica le voy a responder educadamente.
-Perdona Len, pero creo que te equivocas de persona-le respondí un poco molesta. Todavía no me había soltado el brazo y me estaba haciendo daño.
-No, no lo creo- dijo divertido. Levante una ceja perpleja.
-¿Cómo dices?-pregunte perpleja. No lo conozco y creo que ya odio a este chulo de mierda. ¿Quién leches se cree que es?
-¿Te llamas Rin Minamiya? ¿Verdad?-
- Si ¿y?- me despedí de mis modales. Si el no los tenia, yo no los iba a tener.
-Y… que no hay muchas Rin Minamiya en Japón-
Estos acertijos me estaban cansando. O me dice que me conoce o lo mato con mis manos desnudas.
-Re-haré la pregunta-dije con una sonrisa falsa, ya me estaba cansando.- ¿De que me conoces? Puso cara de susto, por un segundo creí que se desmayaba. Entonces me soltó el brazo. Aleluya, ya iba siendo hora.
- ¿De verdad no sabes quien soy?- dijo sin cambiar la expresión de la cara.
-N-no, lo siento- me disculpe. Espera un momento ¿Por qué disculpaba con él?
Soltó una sonrisa divertida. ¿Qué le pasa a este tío? Hace dos minutos casi le da un paro cardíaco, por que no lo conozco y ahora se esta riendo en mis narices. Sin quitar esa sonrisita se acerca lentamente a mí. Con un acto reflejo cierro los ojos esperando lo peor.
-Intenta recordar princesa- me susurro a la oreja de manera sensual. Me pasó los brazos para pegarme más a el y empezó a morderme el lóbulo de la oreja. Me puse roja hasta las orejas.
-‘’Lo mato’’-pensé- ‘’LO MATO, LO MATO, LO MATO, LO MATO, LO MATOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO’’- De un empujón lo aparte de mi.
-PERO QUE CARAJO ESTAS HACIENDO MALDITO PERVERTIDO- No aguante más y me puse a gritarle.
-Intentar hacerte recordar- dijo indiferente. Yo me lo cargo. Menos mal que ya estaban todos en el recreo y no había nadie más en clase.
-¿Len?- la voz de Kaito hizo que me tranquilizara y diera media vuelta a verle.
-Kaito colega cuanto tiempo…- estaba en estado de shock. El pervertido ¿conoce a Kaito?
-Si, no has cambiando nada- dijo el rubio.
-Tu tampoco-
-Espera, espera, espera, espera- hay ya reaccione- Kaito…-le miré con curiosidad- ¿le conoces?- Kaito me miró con sorpresa.
-Claro que lo conozco, es mi primo... Y tú también lo conoces tontita.- otro igual, como leches hay que decir que n-... espera, ¿ha dicho primo?
-¿Primo?-dije perpleja.
- Rin, ¿estas bien?- chasqueo los dedos- ¿Cómo es posible que no te acuerdes de Len?-
-Kaito, no es que no me acuerde. ES QUE NO LE CONOZCO- Dije ya harta del mismo tema. Mire hacia Len estaba en estado de shock. Kaito se acerco a él y le dio unas palmaditas en la espalda.
-Ya, ya, tranquilo seguro que solo esta bromeando, no te preocupes.- decía el peliazul. Sin despegar la mirada de ambos, me fui alejando lentamente del lugar. Cunado los perdí de vista salí corriendo hacia el patio. Mis amigos estaban junto a un árbol conversando alegremente.
-Rin, ¿Qué te ha pasado?- preguntó Luka al verme llegar. Estaba totalmente pálida.
-N-nada…-mentí
-Es solo que Len está en nuestra clase..- me puse más pálida de lo que estaba (si eso era posible). No por favor, Miku no…
-¿Enserio?- dijo emocionada Meiko.
-Me alegro tanto por ti…- comento el gemelo de Miku; Mikuo.
-Alto, alto, alto hay todo el mundo- me puse seria- vosotros también no por favor- todos me mirados extrañados- ¿le conocéis?- vale ahora si que me miraban mal- ¿Qué?- se formo un silencio incomodo.
-Rin déjate de tonterías- rompió el silencio al fin Meiko.- ahora dirás que no conoces a Len- dijo sarcásticamente.
- Exacto…- afirme agitando la cabeza.
-Rin ¿estas bien? ¿Tienes fiebre?¿te duele la cabeza?¿te diste algún golpe?- dijo Miku poniendo su mano sobre mi frente comprobando que no tenia fiebre.
-Miku…-empecé a decir mientras quitaba su mano de mi frente- estoy perfectamente, y ahora- me volví hacia los demás- podríais explicarme por que debería conocer a Len Kagamine.
-¿realmente lo has olvidado?- otra pregunta tonta, lógicamente, si no, no diría nada integilentes.
Capitulo 1
‘’Nuevo compañero’’
Me levante sin ganas de la cama. Mire al reloj-despertador encima de mi mesa. Las 7:09 las clases empezaban a las 8:00 por lo que tenia tiempo de sobra. Me metí en la ducha para despertarme del todo.
Al salir me vestí el uniforme del instituto, que consistía en una chaqueta negra de poliéster, una camiseta blanca y una corbata amarilla. Para abajo, una falda a juego con la chaqueta, demasiado corta para mi gusto, me cubría poco más de la mitad del muslo. Unas medias de color crema cubrían mis piernas hasta las rodillas, mis pies calzaban unos zapatos marrones de cordón.
Cuando terminé de vestirme baje a desayunar una taza de café y unas galletas. Cuando terminé de comer, ya eran las 7:45, por lo que decidí que era hora de irme.
El instituto no estaba muy lejos (esta a la vuelta de la esquina), pero me gusta llegar temprano.
Baje las escaleras sin prisa y camine hacia el instituto sin ganas. En menos de tres minutos estaba entrando por la puerta de mi clase, antes de que pudiera ni siquiera sentarme en mi sitio, noté como alguien me abrazada por la espalda.
-Riiiiiin-Chan-grito una voz chillona a mis espaldas. Pegue un bote del susto. Enseguida me relaje al reconocer la voz de Miku.
-Miku, te he dicho muchas veces que no me pegues esos sustos- dije en un tono aburrido. Todas las mañanas eran iguales.
- lo se lo se, pero es que hoy estoy muy emocionada.-dijo la peliverde.
-‘’ ¿Y cuando no lo estas?’’ pensé para mis adentros- ¿Y eso?-
- HOY VIENE UN ALUMNO NUEVO-grito emocionada mi amiga.
- Miku no hace falta que grites estoy aquí- comente haciendo un gesto circular con ambas manos.
- NO ES GENIAL- grito ignorando mi comentario.- Ojala sea guapo- dijo mirando a un puto indefinido en el techo.
- Miku, quizás deba recordarte que estas saliendo con Kaito- le recordé.
Me miro con una cara amenazante. Un escalofrío recorrió mi espalda. En ese momento solo el timbre. En verdad lo agradecí. En profesor entro en el aula y nos mando sentarnos.
-Como muchos sabrán, un nuevo alumno se incorporara a nuestra clase- hizo un gesto hacia la puerta- por favor pasa. Con esas palabras la puerta se abrió dejando ver tras ella un chico de mi edad, ojos azules y melena rubio recogida en un apequeña coleta. Llevaba en uniforme masculino del instituto, es igual que el mío, solo que en vez de falda, es un pantalón. Entro por la puerta con un gesto de sobrado, no se por que, pero me da que no me cae muy bien. Le dirigió una mirada hacia en los alumnos se dirigió hacia donde el profesor estaba.
- Mi nombre es Len Kagamine, tengo 16 años- lo que yo decía- y voy a ser vuestro nuevo compañero-¿no? ¿Enserio? Menuda sorpresa- Espero que nos llevemos todos bien.
- Esta bien- dijo el profesor- puedes sentarte… delante de Minamiya.- me señalo con el dedo.
-‘’mierda’’- pensé para mis adentros.-‘’lo que me faltaba, un cabezudo delante mío. Si antes me costaba entender la clase, veras ahora. ’’
El rubio me miro… ¿sorprendido? ¿Hola? ¿Acaso le conozco?, este chico me esta empezando a asustar. Se dirigió hacia su nuevo pupitre sin despegar su vista de mí. Cuando llego a el me miro de arriba abajo. ¿Pero quien se creía que era? Tras varios segundos de silencio, se sentó. Creí que se iba a quedar así para siempre. El profesor empezó la clase. Como yo había predicho, con el enorme cabezón de ‘’Len’’ me entere de menos de lo que me suelo enterar normalmente (valla que no me entere ni de la fecha de hoy). Así pasaron las tres primeras clases. Cuando por fin toco el timbre del recreo se me iluminaron los ojos de alegría. Nunca había disfrutado tanto, escuchando ese sonido.
Me levante de mi sitio. Cuando me disponía a salir, un brazo me retuvo. Al darme la vuelta me en contre con mi nuevo y cabezón compañero de clase; Len Kagamine.
-¿Rin…Minamiya?-pregunto con una sonrisa pícara en su rostro.
Vale. Ahora si que me estaba asustando.


